Hace unos días me preguntó una paciente en la clínica ¿es malo el flúor?. Lo había leído en una fluoritarevista naturalista. Vamos a ver que hay de cierto en todo ésto.

¿Que es el flúor?

El flúor es un compuesto mineral natural que forma parte del fluoruro de sodio. El flúor como tal no se puede encontrar en la naturaleza. Sin embargo, los fluoruros están en todas partes: en el suelo, el aire, el agua así como en las plantas y los animales.

Beneficios del flúor.

  • Ayuda a proteger el esmalte de los dientes, que es la barrera protectora que éstos tienen ante los ataques de la placa bacteriana. Cuando se empieza a perder el esmalte empiezan a aparecer las caries y a tener una mayor sensibilidad en los dientes. El flúor ayuda a evitar ésto.
  • El flúor dental aplicado sobre los dientes, realiza una reacción con el calcio que éstos tienen, dando lugar a una sustancia llamada fluoruro de calcio que reacciona con la hidroxiapatita ( mineral que forma parte de los dientes) y que endurece el esmalte.
  • También favorece la remineralización del esmalte. La adición de minerales, como el calcio de nuevo a los dientes ayuda a reparar una caries en etapa temprana antes de que se forme un agujero en el diente.
  • Puede ayudar junto al Calcio y la vitamina D, a tratar la Osteoporosis y a solidificar los huesos.

Sin embargo, ello no quiere decir que debamos de consumir flúor dental sin más, sino que siempre debe de ser en pequeñas cantidades.

Dosis recomendada de flúor.

En cantidades excesivas, el flúor puede ser tóxico. Por eso no debe superarse una  determinada cantidad de flúor por día.

Para los niños de 1 a 3 años 0,5 mg por día.

Para los niños de 4 a 6 años 0,8 mg por día.

Para los niños de menos de 13 años menos de 1,5 mg al día.

Desde los 13 años, tanto los hombres como las mujeres pueden consumir hasta 2 mg de flúor por día, incluso 2,5 mg para los hombres en edad adulta.

¿Dónde podemos encontrar el flúor?

El flúor existe en la mayoría de los alimentos pero en muy pequeñas cantidades. Lo podemos encontrar de forma sistémica ( en los alimentos que ingerimos) o de forma tópica ( pastas dentales y demás elementos que no ingerimos).

  • La sal de mesa contiene flúor. La dosis de flúor absorbida es de 0, 25 mg por día cuando se trata de sal enriquecida en flúor ( sal “fluorada”).
  • En el agua del grifo y las aguas envasadas. Las aguas envasadas tienen una cantidad de flúor varía de 0,1 mg/l a 9mg/l. Tenemos que observar bien si es para preparacion de alimentos de bebe que no contengan más de 0,5 mg/l de flúor.
  • En las pastas de dientes, la cantidad de flúor depende de las marcas y de a quién están dirigidas pero 99% son fluoradas. Las pastas dentales para niños contienen dosis bajas (50 mg de flúor cada 100 g, o sea, 500 ppm para los de menos de 6 años). Aplicado en forma local, el flúor actuará directamente sobre el esmalte de los dientes.
  • Tabletas de chiches enriquecidas con flúor.
  • La contaminación ambiental (las empresas que manipulan o transforman Aluminio) también favorece el exceso de Flúor a través del aire.
  • Algunos alimentos tales como salmón, naranja, pollo tienen altos niveles de flúor.
  • De la leche materna el bebe también obtiene flúor.

¿Cómo puede ser perjudicial?

El flúor es perjudicial si se consume en cantidades muy superiores a las que he citado anteriormente.

Los efectos  de que nuestro cuerpo esté absorbiendo grandes dosis de flúor no no son inmediatos ya que pueden tardar 20 años o más en manifestarse.

Los riesgos de estar absorbiendo demasiado flúor se resumen principalmente en tres:fluorosis

  • Fluorosis dental.  En cantidades recomendadas, el flúor protege de caries. Pero cuando lo obtenemos en exceso pueden provocar fluorosis. Se manifiesta en el diente con manchas que pueden ser de diferentes tonalidades desde blancas a marrones. Este exceso provoca el efecto opuesto al que buscábamos ya que debilita el esmalte provocando más caries y  en nuestros huesos descalcificación y osteoporósis.
  • Problemas estomacales. Cuando una cantidad excesiva de flúor entra en el tracto digestivo, el ácido fluorhídrico irrita las paredes del estómago, ocasionando náuseas, vómitos o diarrea, principalmente en los niños.
  • Daña el sistema nervioso. El flúor tiene efectos tóxicos sobre el sistema nervioso central. Se cree que la acumulación podría interrumpir la síntesis de neurotransmisores y receptores en las células nerviosas, así como deficiencias en la síntesis de proteínas en el cerebro, lo que desencadena degeneración de nuestras neuronas.
  • La presencia excesiva del fluoruro en el cuerpo provoca la reducción en la producción de melatonina, hormona reguladora del sueño. La alteración de esta sustancia orgánica provoca una mayor absorción de aluminio en el cerebro. Las consecuencias son desajustes en el desarrollo cognitivo, mayor presencia de enfermedades autoinmunes  e hipotiroidismo, entre otros.

 

Como conclusión os dejo solo con una frase. «Todo en exceso es malo, nada en su justa medida perjudica».

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